Claves doctrinales
- No debe confundirse con toda caída grave o con un temor pasajero.
- Implica oposición consciente y maliciosa a la verdad conocida.
- Tiene función pastoral de advertencia y de consuelo.
Tema especial · Ser humano
Arminio aborda el llamado pecado contra el Espíritu Santo como una forma gravísima de oposición deliberada a la verdad conocida. No es un tropiezo emocional pasajero ni una palabra dicha en pánico. Es un endurecimiento perverso y consciente ante la luz recibida.
En el tratamiento de este tema Arminio busca evitar tanto la banalización como el terror desordenado. No todo pecado grave es automáticamente el pecado contra el Espíritu Santo. Tampoco debe trivializarse como si fuera una etiqueta retórica.
Se trata de una resistencia consciente y maliciosa contra la verdad y la obra del Espíritu, después de haber recibido una iluminación suficiente para reconocerla. Su gravedad reside en la obstinación voluntaria contra la evidencia moral y espiritual.
Pastoralmente, esta doctrina sirve para consolar a quienes temen haberlo cometido sólo por estar inquietos, y para advertir a quienes endurecen su corazón frente al testimonio claro del Evangelio.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 2, letter on the sin against the Holy Ghost, listed in the contents after p. 368.
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