Claves doctrinales
- La justificación tiene como base la obra de Cristo.
- Es por gracia y por fe, no por obras de la ley.
- La fe es requerida, pero no como mérito autónomo sino como recepción de la justicia dada en Cristo.
Libro II · Gracia y respuesta humana
La justificación es el acto divino por el cual el creyente es considerado justo en Cristo. No se funda en méritos propios, sino en la gracia de Dios y en la mediación de Cristo, recibidas por la fe. La fe justifica no como obra meritoria, sino como instrumento receptivo.
La justificación es el acto divino por el cual el creyente es considerado justo en Cristo. No se funda en méritos propios, sino en la gracia de Dios y en la mediación de Cristo, recibidas por la fe. La fe justifica no como obra meritoria, sino como instrumento receptivo. En esta página el tema es presentado con intención pedagógica, procurando conservar el eje doctrinal, pastoral y bíblico con el que fue desarrollado en los tratados y disputaciones correspondientes.
Primero, conviene notar que la justificación tiene como base la obra de Cristo. Esta observación evita una lectura reducida del tema y ayuda a situarlo dentro de una teología más amplia, donde la doctrina siempre guarda relación con la adoración, la vida cristiana y la obra de Cristo.
Además, es por gracia y por fe, no por obras de la ley. De ese modo se preserva el equilibrio entre la iniciativa divina y la respuesta humana, entre verdad revelada y aplicación espiritual, y entre el carácter objetivo del Evangelio y su recepción personal.
Por último, la fe es requerida, pero no como mérito autónomo sino como recepción de la justicia dada en Cristo. Esta combinación de elementos impide que la doctrina se vuelva una máquina fría de abstracciones. La teología, en este enfoque, sigue oliendo a Biblia abierta, conciencia despierta y discipulado concreto.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 1, Declaration of Sentiments, “The Justification of Man before God”, p. 184; Vol. 2, Disputation XLVIII, p. 89; Vol. 2, Letter to Hippolytus, “Justification”, p. 334.