Libro I · Fundamentos

La perfección de las Escrituras

La Escritura contiene todo lo necesario para la fe, la esperanza y la obediencia salvadora. No necesita suplementos doctrinales que pretendan completar lo que Dios dejó insuficiente. Aquí Arminio se planta contra la inflación de novedades espirituales como quien cierra la puerta a un vendedor de humo elegante.

Desarrollo

La perfección de las Escrituras significa que en ellas está comprendido todo lo necesario para que la Iglesia conozca a Dios, crea en Cristo, viva piadosamente y persevere en la esperanza. No se trata de afirmar que la Biblia responda cada curiosidad imaginable, sino que provee con suficiencia lo necesario para la salvación y la vida cristiana.

Por esa razón, Arminio rechaza la idea de nuevas revelaciones doctrinales obligatorias que agreguen artículos esenciales. Puede haber explicación, enseñanza, defensa y desarrollo, pero no una nueva fe que desplace la ya dada. La Iglesia puede crecer en inteligencia de la verdad, pero no fabricar un evangelio suplementario como si el cielo hubiera enviado una segunda edición corregida a último momento.

Esta doctrina sirve también para mantener una sana modestia teológica. Toda formulación humana, aun cuando sea útil, debe someterse a la Escritura. La tradición eclesial tiene valor ministerial, no señorío absoluto.

Claves doctrinales

Referencia de consulta

Vol. 2, Disputation VII, “On the Perfection of the Scriptures”, pp. 14–15.

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