Claves doctrinales
- La fe une realmente al creyente con Cristo.
- La comunión con la muerte de Cristo implica mortificación del pecado y reconciliación.
- La comunión con su vida es principio de renovación, esperanza y perseverancia.
Libro II · Gracia y respuesta humana
La salvación no se reduce a beneficios sueltos. El creyente es unido a Cristo y entra en comunión con su muerte y su vida. De esa unión fluyen justificación, santificación, consuelo y esperanza. La vida cristiana entera es participación en Cristo.
La salvación no se reduce a beneficios sueltos. El creyente es unido a Cristo y entra en comunión con su muerte y su vida. De esa unión fluyen justificación, santificación, consuelo y esperanza. La vida cristiana entera es participación en Cristo. En esta página el tema es presentado con intención pedagógica, procurando conservar el eje doctrinal, pastoral y bíblico con el que fue desarrollado en los tratados y disputaciones correspondientes.
Primero, conviene notar que la fe une realmente al creyente con Cristo. Esta observación evita una lectura reducida del tema y ayuda a situarlo dentro de una teología más amplia, donde la doctrina siempre guarda relación con la adoración, la vida cristiana y la obra de Cristo.
Además, la comunión con la muerte de Cristo implica mortificación del pecado y reconciliación. De ese modo se preserva el equilibrio entre la iniciativa divina y la respuesta humana, entre verdad revelada y aplicación espiritual, y entre el carácter objetivo del Evangelio y su recepción personal.
Por último, la comunión con su vida es principio de renovación, esperanza y perseverancia. Esta combinación de elementos impide que la doctrina se vuelva una máquina fría de abstracciones. La teología, en este enfoque, sigue oliendo a Biblia abierta, conciencia despierta y discipulado concreto.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 2, Disputation XLV–XLVII, pp. 85–88.