Claves doctrinales
- El bautismo es signo y sello del Evangelio, no rito automático.
- Los hijos de creyentes ocupan un lugar real en la comunidad visible del pacto.
- El sacramento llama a fe, enseñanza y discipulado.
Tema especial · Iglesia y medios de gracia
Arminio dedica atención al bautismo y al lugar de los hijos de creyentes. Su tratamiento evita tanto el sacramentalismo mágico como la indiferencia hacia el signo del pacto. El bautismo es signo y sello del Evangelio, no amuleto mojado.
En la doctrina sacramental de Arminio, el bautismo pertenece a los signos instituidos por Cristo para confirmar la fe y señalar la gracia del pacto. No opera automáticamente por simple administración material.
Cuando trata a los infantes de creyentes, se mueve dentro del horizonte reformado del pacto y de la pertenencia visible a la comunidad. El signo no sustituye la necesidad de fe personal, pero tampoco debe ser vaciado de contenido eclesial.
La sobriedad de su planteo es importante. El bautismo señala promesa, obligación y pertenencia. Su uso correcto llama a educar, instruir y conducir a una fe viva al que ha recibido el signo.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 2, Disputation LXIII, “On Baptism and Paedo-Baptism”, p. 122; “On the infants of believers”, p. 366.
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