Libro III · Perseverancia y seguridad

La perfección del creyente en esta vida

Arminio reconoce la necesidad del crecimiento real en santidad, pero evita un triunfalismo impecabilista. La perfección cristiana debe entenderse como madurez y sinceridad de vida orientada por el amor, no como abolición absoluta de toda debilidad presente. Nada de halos fosforescentes sobre la cabeza del creyente.

Desarrollo

La pregunta por la perfección del creyente no se resuelve con slogans. Arminio trata este asunto con prudencia. Reconoce que el Espíritu produce una renovación verdadera y que el creyente es llamado a la santidad real.

Sin embargo, distingue entre la sinceridad o integridad del creyente y una perfección absoluta que excluya toda lucha o necesidad continua de gracia. La vida cristiana madura, pero no deja de depender de Cristo.

Esta doctrina ayuda a mantener juntas dos verdades. La santificación no es ficción legal. Pero tampoco autoriza fantasías de autosuficiencia espiritual. El creyente avanza, lucha, ora y persevera sostenido por la gracia.

Claves doctrinales

Referencia de consulta

Vol. 1, Declaration of Sentiments, “The Perfection of Believers in this Life”, p. 178.

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