Libro I · Dios

El dominio de Dios sobre las criaturas

Dios posee señorío sobre todo cuanto existe. Ese dominio no es capricho despótico, sino autoridad santa, sabia y justa sobre criaturas que dependen de Él en cada instante. Aquí no hay espacio para un dios nervioso que improvisa ni para uno tiránico que disfruta del caos.

Desarrollo

El dominio de Dios se funda en su condición de Creador. Todo le pertenece porque todo procede de él. Esta verdad establece la base del deber humano de adoración y obediencia.

A la vez, el señorío divino debe entenderse junto con la providencia. Dios no posee el mundo como un propietario ausente, sino que lo sostiene y gobierna. El dominio no anula la responsabilidad de las criaturas racionales, sino que la funda.

En clave soteriológica, esta doctrina recuerda que la salvación no es una negociación entre iguales. El pecador recibe gracia del Señor de toda la tierra. Y, sin embargo, este Señor gobierna de manera congruente con su santidad y su bondad.

Claves doctrinales

Referencia de consulta

Vol. 2, Disputation XXVII, “On the Lordship or Dominion of God”, pp. 49–50.

Palabras clave para el buscador

dominio señorío creación providencia autoridad obediencia

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