Libro I · Fundamentos
La Escritura como regla de religión
La Palabra de Dios, contenida en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, es la regla suficiente, autorizada y normativa de la fe y de la vida cristiana. La Iglesia no crea su autoridad, sino que la reconoce.
Desarrollo
La Palabra de Dios, contenida en las Escrituras del Antiguo y Nuevo Testamento, es la regla suficiente, autorizada y normativa de la fe y de la vida cristiana. La Iglesia no crea su autoridad, sino que la reconoce. En esta página el tema es presentado con intención pedagógica, procurando conservar el eje doctrinal, pastoral y bíblico con el que fue desarrollado en los tratados y disputaciones correspondientes.
Primero, conviene notar que la Escritura posee autoridad por su origen divino y no por delegación eclesiástica. Esta observación evita una lectura reducida del tema y ayuda a situarlo dentro de una teología más amplia, donde la doctrina siempre guarda relación con la adoración, la vida cristiana y la obra de Cristo.
Además, su propósito es instruir para la salvación y para la gloria de Dios. De ese modo se preserva el equilibrio entre la iniciativa divina y la respuesta humana, entre verdad revelada y aplicación espiritual, y entre el carácter objetivo del Evangelio y su recepción personal.
Por último, la religión verdadera debe ajustarse a la Palabra de Dios y no a la invención humana. Esta combinación de elementos impide que la doctrina se vuelva una máquina fría de abstracciones. La teología, en este enfoque, sigue oliendo a Biblia abierta, conciencia despierta y discipulado concreto.
Claves doctrinales
- La Escritura posee autoridad por su origen divino y no por delegación eclesiástica.
- Su propósito es instruir para la salvación y para la gloria de Dios.
- La religión verdadera debe ajustarse a la Palabra de Dios y no a la invención humana.
Textos bíblicos vinculados
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Referencia de consulta
Vol. 2, Disputation V–VII, pp. 10–14.