Claves doctrinales
- La Iglesia posee un ministerio real de doctrina, orden y disciplina.
- Los concilios sirven a la verdad y a la paz, no la reemplazan.
- Toda autoridad eclesiástica es ministerial y sometida a la Escritura.
Tema especial · Iglesia y medios de gracia
La Iglesia necesita orden, ministerio, disciplina y deliberación común. Arminio trata estas cuestiones sin papado inflado ni asambleísmo caótico. Concilios y ministros tienen función real, pero siempre ministerial y subordinada a la Palabra.
En sus disputaciones eclesiológicas Arminio considera el poder de la Iglesia para enseñar, ordenar y administrar disciplina. También trata la vocación ministerial y el valor de los concilios.
Su enfoque rechaza tanto la absolutización de una sede o autoridad única como la dispersión sin forma. La Iglesia debe actuar corporativamente, con ministros legítimos y con disciplina, pero siempre bajo la norma de la Escritura.
Los concilios tienen utilidad para examinar controversias, conservar la paz y ordenar la vida de la Iglesia. Su autoridad es real, pero no independiente de la verdad bíblica. Ningún sínodo queda inmunizado contra el deber de escuchar la Palabra.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 2, Disputations LV–LIX on church power, discipline, councils and ministry, pp. 103–115.
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