Libro I · Dios

La naturaleza de Dios

Dios es el objeto principal de la religión cristiana. Su ser es perfecto, sabio, bueno, justo, poderoso y digno de adoración. La teología no parte de un dios abstracto, sino del Dios vivo que se revela y llama al hombre a la comunión con Él.

Desarrollo

Dios es el objeto principal de la religión cristiana. Su ser es perfecto, sabio, bueno, justo, poderoso y digno de adoración. La teología no parte de un dios abstracto, sino del Dios vivo que se revela y llama al hombre a la comunión con Él. En esta página el tema es presentado con intención pedagógica, procurando conservar el eje doctrinal, pastoral y bíblico con el que fue desarrollado en los tratados y disputaciones correspondientes.

Primero, conviene notar que la existencia de Dios es el axioma primero de toda religión verdadera. Esta observación evita una lectura reducida del tema y ayuda a situarlo dentro de una teología más amplia, donde la doctrina siempre guarda relación con la adoración, la vida cristiana y la obra de Cristo.

Además, su perfección fundamenta la confianza y la adoración del creyente. De ese modo se preserva el equilibrio entre la iniciativa divina y la respuesta humana, entre verdad revelada y aplicación espiritual, y entre el carácter objetivo del Evangelio y su recepción personal.

Por último, la naturaleza divina se considera en relación con la piedad, no como una especulación vacía. Esta combinación de elementos impide que la doctrina se vuelva una máquina fría de abstracciones. La teología, en este enfoque, sigue oliendo a Biblia abierta, conciencia despierta y discipulado concreto.

Claves doctrinales

  • La existencia de Dios es el axioma primero de toda religión verdadera.
  • Su perfección fundamenta la confianza y la adoración del creyente.
  • La naturaleza divina se considera en relación con la piedad, no como una especulación vacía.

Referencia de consulta

Vol. 1, Oration I, pp. 12–17; Vol. 2, Disputation XIV–XXIII, pp. 23–39.

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