Tema especial · Gracia y respuesta

Las buenas obras de los creyentes

Las buenas obras no compran la gracia, pero tampoco son adorno opcional de una fe perezosa. En Arminio, las obras son fruto de la vida renovada, expresión de gratitud y camino de obediencia. La fe viva no viene sola como turista doctrinal con equipaje liviano.

Desarrollo

La justificación es por gracia mediante la fe, no por mérito de obras. Pero el creyente justificado es renovado para una vida de obediencia. Las buenas obras pertenecen al orden de la santificación y de la gratitud.

Arminio evita tanto el moralismo autosalvador como el quietismo sin frutos. Las obras no causan el perdón, pero sí acompañan la nueva vida y manifiestan la fe verdadera. El Evangelio no produce inercia sino obediencia agradecida.

Además, las buenas obras son agradables a Dios por medio de Cristo. No descansan en perfección humana autónoma, sino en la aceptación del creyente en el Amado y en la operación del Espíritu.

Claves doctrinales

Referencia de consulta

Vol. 2, “On the Good Works of Believers”, p. 364; Vol. 1, discussion of renewal and grace.

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