Libro II · Cristo y salvación

Humillación y exaltación de Cristo

La obra de Cristo debe contemplarse en sus dos grandes estados. Su humillación muestra la profundidad de su obediencia y de su entrega. Su exaltación manifiesta el triunfo del Mediador y su autoridad viva para salvar. Nada de esto es decorado litúrgico, todo empuja la soteriología hacia el centro mismo del Evangelio.

Desarrollo

Arminio recoge la clásica doctrina de los estados de Cristo para mostrar el movimiento completo de la economía redentora. El Hijo se humilla en su encarnación, obediencia, sufrimiento y muerte. No se trata de mera apariencia, sino de mediación real asumida por amor y obediencia al Padre.

La exaltación de Cristo incluye resurrección, ascensión, sesión a la diestra de Dios y señorío sobre la Iglesia y el mundo. Esta exaltación no cancela su obra mediadora, sino que la confirma y extiende. El Cristo exaltado intercede, gobierna y comunica beneficios a su pueblo.

Pastoralmente, esta doctrina sostiene la seguridad del creyente. El que murió por nosotros vive y reina. La salvación no descansa en un recuerdo noble del pasado, sino en el ministerio presente del Señor resucitado.

Claves doctrinales

Referencia de consulta

Vol. 2, Disputation XXXVIII, “On the States of Christ’s Humiliation and Exaltation”, pp. 70–72.

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