Claves doctrinales
- La libertad cristiana libera de culpa, dominio del pecado y yugos humanos.
- No anula la obediencia, sino que la ordena desde el Evangelio.
- Protege la conciencia y favorece la paz eclesial.
Tema especial · Gracia y respuesta
La libertad cristiana no es una licencia elegante para bautizar caprichos. Es liberación del dominio del pecado, de la condenación legal y de los yugos humanos que usurpan la conciencia. Cristo no suelta cadenas para vender esposas más brillantes.
Arminio ve la libertad cristiana en relación con el Evangelio y con la conciencia delante de Dios. El creyente es librado de la condenación y del dominio del pecado, y también de cargas religiosas humanas que pretenden imponerse como necesarias para la salvación.
Sin embargo, esta libertad no destruye la obediencia. Al contrario, la funda en amor y gratitud. El creyente libre no vuelve a la esclavitud del pecado ni a la tiranía de mandatos humanos sin base bíblica.
La libertad cristiana protege además la paz eclesial. Permite distinguir entre lo esencial del Evangelio y aquellas cuestiones en las que no debe erigirse señorío sobre la fe ajena.
Cada referencia se abre en una nueva pestaña en Bible Gateway, versión Reina-Valera 1960.
Vol. 1, Public Disputations, “Christian Liberty”, listed in the contents around p. 296.
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